Soy el capitán de un barco que navega a la deriva,
aquel que no teme la ira de Poseidon. Cabezón como
Icaro alze el vuelo hasta perderme en el cielo,
me estrellé por terco; ahora Hades me señala con
el dedo desde el infierno.
Soy la locura dentro de la razón; la
tormenta antes de la calma.
Soy como Odiseo huyendo de sirenas,
luchando con mis miedos, derrotando mis
obstáculos, venciendo mis retos.
No soy Apolo: ni músico ni Dios.
Soy un hombre de carne y hueso,
nada perfecto pero libre de pensamiento.

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