No hables de lo que anhelas si no supiste conservar el amor que un día te dio. No puedes extrañar su cálida piel cuando buscaste calor en otro colchón. Si nunca te preocupaste por sus sentimientos, no pierdas el tiempo recuperando algo que rompiste sin remordimiento. Ahora. Ahora, no puedes darte el lujo de buscar sus cosquillas para recuperar su cuerpo. Ahora no tienes derecho a volver diciendo "lo siento". Ni si quiera mereces decir que aun la sigues queriendo. Porque unas palabras de arrepentimiento no pueden arreglar un corazón que fue despreciado sin razón.