Prueba a conquistar tus anhelos pero sin perderte en el sendero. Olvida como el pez que nunca recuerda una riña. Añora, como si fuera la última vez que vas a ver a esa persona. Ríete como cuando eras una niña. Llora, porque así es como cicatrizan l as heridas. Sin prisa, no vuelvas a desperdiciar una sonrisa. Prudente, para nunca mostrar tu debilidad ante la gente. Inconsciente para no sentir lo que duele. Percebero, para no perder la esencia que te mantiene vivo. Ausente, pero no inerte.