Hoy, no seré la espectadora preferente de mis estados de ánimo. Hoy, no me quedare sentada lamentado mis fracasos. Hoy me levantaré y capitaneare mi barco de los sueños rotos, para convertirlos en mis futuros propósitos. Hoy seré la capitana de mi cuerpo: mi mente será mi vela y mi corazón el timón que me llevará donde quiera.