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Nemo




Escúchame por favor. 

No pienses que voy a ser aquel que cuenta la
misma historia una y otra vez, sin cambiar el final. 
No creas que he venido a endulzar las palabras, 
para venderte algo que no es verdad. No. 
Esto, esto va a ser diferente. 

Tú solo escucha mis palabras. 
No soy un chico hipócrita, las mentiras 
no forman parte de mi historia. Habrás escuchado
mitos pero nada de eso es real. 

Atenta, que esto comienza. 

Nadie, erraba por las calles, descarrilado como perro 
sin amo. Nadie, disimulaba su alegría entre risas y juergas;
en soledad, añoraba a esa dama que abrigará su alma. 
Un día, sin pensarlo Alguien se tropezó en su camino. Al principio, 
Nadie fue indiferente pero con el tiempo Alguien se convirtió 
en un enigma que Nadie tenía que descubrir. 

El destino quiso que por azar Nadie y Alguien cruzarán sus caminos, 
que ya no fueran errantes solitarios sino amantes desenfrenados. El 
destino les unió para que jugarán con la suerte, se alejarán de sus mentes siendo coherentes, sin miedo a la muerte. 
Nadie y Alguien se convirtieron en un Nosotros; en un Tú y Yo. Comenzaron 
a vivir un amor que formaba parte de lo irreal, pero con los pies en el 
suelo. Soñando despiertos, sumando momentos así crearon su propio cuento. 

- Cariño todo lo que digo es cierto, no me lo invento. 
   ¡Atenta, que llega el resto!.

Alguien le cerró la puerta al amor, hasta que Nadie sin 
querer abrió su corazón.

Nadie buscaba el amor, sin saber que había tenido todo este 
tiempo junto a él a Alguien que le quería de verdad. Así fue como Nadie 
y Alguien comenzaron una historia que iría más allá de lo infinito. 

Unos dicen que fue algo fortuito. Nadie no podía encontrar a Alguien, 
hasta que Cupido intervino y sin previo aviso su magia uso y así los unió. 




Alguien antes era como Nadie.
Ahora Nadie es como Alguien. 

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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.