Inhalando la última calada de mi cigarro, pensaba en lo fortuito, en lo improvisto. Miraba al abismo, pensando en lo infinito. Imágenes perecederas La felicidad es la ausencia de miedos. se quedan en mi cabeza. Palabras no habladas, marcaban mi alma. Confundido mi corazón no atendía a la razón, yo hablaba de amor él lo convertía en dolor. Atenea mi Diosa guerrera salió en mi defensa, como jueza dictó sentencia. Su castigo y condena, mi felicidad eterna, sin que él pueda disfrutar de ella. Construirá su cárcel a raíz de mi libertad. Obtuve mi liberación cuando comprendí, que la felicidad efímera, no era la felicidad eterna. Probaste tu medicina, cuando vistes que perdías mi vida. Cambiaron los tornos, perdiste el oro. Te confiaste demasiado ahora toca arrepentirte de tus pecados, mie...