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Monster.




Están en mi cabeza, solo en mi cabeza. 

Me repetía una y otra vez. 
Debo vencerlos. Solo así derrocares mis temores. 
Solo así venceré a mis monstruos. 

Sí una vez me atreví a dormir sin mirar debajo de la cama, 
ahora también seré capaz de caminar sin tener miedo a nada. 

El miedo aparece ante nosotros cuando creemos que no podemos dominar la situación. 
Y lo que sin embargo conseguimos, es que el miedo nos domine a nosotros. 
Dejamos que penetre en nuestro cuerpo y se apoderé de nosotros sin dejarnos, siquiera 
reaccionar y pensar que, solo es producto de nuestra imaginación. 

Es cierto, que nos aterra el pensar que no podremos hacer algo, o que el mundo nos viene grande, e incluso pensar todo lo malo que nos puede suceder, si decidimos salir fuera. Pero, también tenemos que pensar, que nosotros somos quienes dominamos nuestros pensamientos, por lo tanto también tenemos la capacidad de dominar nuestros mayores miedos: el rechazo, la pérdida, indiferencia, fracaso, etc., 

Aunque es bueno tener la sensación de miedo, también es cierto que hay que saber como derrotarlo, como afrontarlo y destruirlo. 

El miedo es causado a base de nuestros prejuicios, que  a su vez aparece cuando desconocemos aquello a lo que nos enfrentamos, pero no significa que no podamos vencerlos. 
El poder de nuestra mente es mas grande de lo que muchos de nosotros pensamos. 


Recuerda: 

<< Nuestros monstruos no habitan debajo de nuestra cama, sino en nuestro interior en forma de perjuicios >>. 

Y tú, ¿Sabes como derrotar a tus monstruos?

Comentarios

  1. Es difícil derrotar a los monstruos que día a día nos acompañan, bonita entrada Lidia.

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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.