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La Musa.



Déjate llevar.

Conocela. Permite que te muestre todo lo que tiene que enseñar, todo lo que tiene para dar.
Ella, te sigue a todas partes. Ella consigue penetrar hasta tus adentros. Ella consigue aflorar
tus emociones, las saca.
Si, déjala que te elevé, que te haga soñar, que te de la vida.
Porque ella consigue sacarte lágrimas o provocar una carcajada.
Porque ella te da la oportunidad de crear.

Ella nos inspira.
Ella, toda una musa.
Ella. La música.

Si, la música. Maravillosa palabra.

Te sientes atraído por ella. De forma pasiva o activa. Pero la disfrutas en cada momento.
Porque sabes que cada día te acompaña. Porque si no existiera, la vida no sería la misma.

Déjate envolver por la magia que desprende. Despliega tus cinco sentidos.

Siéntela. Deja que penetre en tu interior, recorriendo cada recoveco de tu cuerpo. Experimenta,
la sensación y el placer que da, el tener la capacidad de poder tocar un instrumento y sentir como
os fundís convirtiendo os en uno solo.

Es indescriptible. Es una forma de crear arte. Es sublime. Excepcional en todo su conjunto.
Ella nos une, nos hace cómplices. Ella, nuestra vía de escape.




La música puede dar nombre a lo innombrable
y comunicar lo desconocido.  





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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.