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Bienvenido a la realidad.

 En ocasiones nuestras expectativas se quedan muy por debajo de la realidad. Puede que incluso sientas que tener sueños no merezca la pena y, ahí es donde se encuentra el reto, en no abandonar.

 Nunca. 

Sabes que no todo es una apuesta segura y también sabes que para ganar hay que arriesgar y derrotar ese miedo que te hace dudar. 

Lo sabes. 

Conoces tus puntos fuertes y los débiles; eres tu mejor amigo y a la par tu peor enemigo;habrá momentos en los que sientas que las cartas se han puesto en tu contra y que tus jugadas se convierten en cagadas cada vez mas grandes pero, como en todo, es ahí donde está la clave para seguir avanzando, en no abandonar. 

Nunca. 

No todo está en tus manos. No tienes la capacidad de controlar tus actos ni tus emociones, pero las consecuencias siempre se quedarán a tu lado. 

Siempre. 

Sabes que tendrás que seguir caminando. Que te va a tocar equivocarte una y otra vez, constantemente y será así siempre. Por eso también sabes que si te rindes, nunca serás capaz de seguir adelante ni de tener sueños aunque nunca sean reales. 

Lo sabes. 

Así que pase lo que pase; salgan bien o salgan mal las cosas...

Recuerda: 

Todos tus actos tendrán consecuencias en ti y tus emociones; en ti y en tu forma de apreciar el mundo y las cosas. 

Por muy negro que veas el camino, pisa fuerte y hacia delante. 

Siempre. 

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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.