En ocasiones nuestras expectativas se quedan muy por debajo de la realidad. Puede que incluso sientas que tener sueños no merezca la pena y, ahí es donde se encuentra el reto, en no abandonar.
Nunca.
Sabes que no todo es una apuesta segura y también sabes que para ganar hay que arriesgar y derrotar ese miedo que te hace dudar.
Lo sabes.
Conoces tus puntos fuertes y los débiles; eres tu mejor amigo y a la par tu peor enemigo;habrá momentos en los que sientas que las cartas se han puesto en tu contra y que tus jugadas se convierten en cagadas cada vez mas grandes pero, como en todo, es ahí donde está la clave para seguir avanzando, en no abandonar.
Nunca.
No todo está en tus manos. No tienes la capacidad de controlar tus actos ni tus emociones, pero las consecuencias siempre se quedarán a tu lado.
Siempre.
Sabes que tendrás que seguir caminando. Que te va a tocar equivocarte una y otra vez, constantemente y será así siempre. Por eso también sabes que si te rindes, nunca serás capaz de seguir adelante ni de tener sueños aunque nunca sean reales.
Lo sabes.
Así que pase lo que pase; salgan bien o salgan mal las cosas...
Recuerda:
Todos tus actos tendrán consecuencias en ti y tus emociones; en ti y en tu forma de apreciar el mundo y las cosas.
Por muy negro que veas el camino, pisa fuerte y hacia delante.
Siempre.
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