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El Abuelo.




Se hizo el silencio. 


Sus ojos se cerraron
cuando el  ángel vino 
a su encuentro. 

Con el último suspiro
emergió el primer  llanto:
de rabia;
de dolor. 
Un llanto que emanaba
de un corazón que comenzó 
a marchitar 
cuando su otra mitad pereció.


Se hizo el silencio. 


Y, con él, llego la oscuridad 
donde antes había luz. 
Y, una extraña sensación
de vacío en aquella habitación….
Un vacío que se queda en casa;
un vacío que dejaste en el corazón 
de los que te aman. 


Ahora, al fin, 
se halla descansando en paz. 


Se hizo el silencio. 


Pues se marchó 
uno de los cimientos fundamentales
de una familia unida por el amor, 
la fuerza y el coraje de 
un abuelo que nos enseñó 
a caminar con honestidad; humildad y…
quién nunca dejó de luchar.  


Se hizo el silencio. 


Te fuiste. 
No todo es tristeza pues, 
nos quedamos con los mejores momentos
y, recuerdos que tuvimos a tu lado. 


Se hizo el silencio. 


Te has ido, 
dejando un pedazito de ti 
en tu mujer, hijos y nietos. 


Se hizo el silencio. 
El silencio se hizo con todos nosotros

cuando se marchó el abuelo. 



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Ahora.

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Así fue.

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