Ir al contenido principal

Para Mamá.






Han llegado momentos difíciles: los que dejan heridas abiertas, que algún día sanarán pero no se olvidarán.
Llegaron momentos de distancia; de no poder besar ni abrazar; de no poder visitar; de esperar; de pantalla; de quedarse en casa y bueno, vivir de los recuerdos.
Así que cerró los ojos y ...

Un beso cálido;
Un sentimiento que no se desvanece;
El recuerdo del primer reencuentro....


El olor a bizcocho de limón que se extiende por cada rincón de la casa. La llamada para sentarse en la mesa a comer.  El beso antes de dormir que, protege y ahuyenta los miedos. El abrazo... El abrazo que te sumerge en un baño de amor y calidez; de ternura y paz.
La mano. La mano que una vez te meció para calmar el llanto y, con sus cálidos pechos te amamantó para quitarte el hambre.
La mirada. Esa mirada que refleja el orgullo y la satisfacción de una madre, al ver lo que ha conseguido.
El esfuerzo y el trabajo con el que un cuerpo parecía frágil pero que, una vez más, demostró su fortaleza y valentía.
El amor. El amor que transmite y la fé incansable que la mueve, a través de decepciones, a salvar con uñas y dientes al hijo que una vez salió de su vientre.

Cerró los ojos y... 

Su sonrisa. Esa sonrisa que muestra ilusión y confianza.
Su apoyo incondicional.
Sus besos;
Su amor;

Ella lo es todo. Ella es tierra. Es agua. Ella es naturaleza.
Ella es brisa y tormenta.
Ella es vida.
Ella es: Madre.

Ahora más que nunca, madre... espero con paciencia volver a tener el beso y el abrazo que llevo tantos meses esperando.



                                             


Comentarios

Entradas populares de este blog

Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.