Han llegado momentos difíciles: los que dejan heridas abiertas, que algún día sanarán pero no se olvidarán.
Llegaron momentos de distancia; de no poder besar ni abrazar; de no poder visitar; de esperar; de pantalla; de quedarse en casa y bueno, vivir de los recuerdos.
Así que cerró los ojos y ...
Un beso cálido;Un sentimiento que no se desvanece;
El recuerdo del primer reencuentro....
El olor a bizcocho de limón que se extiende por cada rincón de la casa. La llamada para sentarse en la mesa a comer. El beso antes de dormir que, protege y ahuyenta los miedos. El abrazo... El abrazo que te sumerge en un baño de amor y calidez; de ternura y paz.
La mano. La mano que una vez te meció para calmar el llanto y, con sus cálidos pechos te amamantó para quitarte el hambre.
La mirada. Esa mirada que refleja el orgullo y la satisfacción de una madre, al ver lo que ha conseguido.
El esfuerzo y el trabajo con el que un cuerpo parecía frágil pero que, una vez más, demostró su fortaleza y valentía.
El amor. El amor que transmite y la fé incansable que la mueve, a través de decepciones, a salvar con uñas y dientes al hijo que una vez salió de su vientre.
Cerró los ojos y...
Su sonrisa. Esa sonrisa que muestra ilusión y confianza.
Su apoyo incondicional.
Sus besos;
Su amor;
Ella lo es todo. Ella es tierra. Es agua. Ella es naturaleza.
Ella es brisa y tormenta.
Ella es vida.
Ella es: Madre.
Ahora más que nunca, madre... espero con paciencia volver a tener el beso y el abrazo que llevo tantos meses esperando.
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