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Hasta el último aliento.






Una vez llegado al punto de no retorno, 
su cuerpo decidió dar una pausa. 
Ahí llegaron las preguntas sin respuestas; 
los calentamientos de cabeza y.... 

Te paras, piensas y ves que tu vida va mas rápido que tus ideas, tus sueños... Todo aquello que una vez pudiste alcanzar pero se desvaneció; la vez que lograste algo que tanto esfuerzo te costó obtener o aquello que anhelas y sabes que nunca podrás tener.  Y, de repente, tu cuerpo ve que si la vida quiere seguir jugando, tu debes seguir luchando. Que caer una vez o más no es perder. Son los retos y obstáculos que la vida te pone para probar tu capacidad de aguante, tus ganas de abrazar lo que tanto amas.

Hubo una vez que caíste.
 Ahora que has vuelto a caer, ¿ Qué piensas hacer?:


¿Sales a la superficie o vas a perderte en tus recuerdos?




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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.