Prueba a conquistar tus anhelos
pero sin perderte en el sendero.

Olvida como el pez que nunca
recuerda una riña.
Añora, como si fuera la última vez
que vas a ver a esa persona.
Ríete como cuando eras una niña.
Llora, porque así es como cicatrizan las heridas.
Sin prisa, no vuelvas a desperdiciar una sonrisa.
Prudente, para nunca mostrar
tu debilidad ante la gente.
Inconsciente para no sentir lo que duele.
Percebero, para no perder la esencia que te mantiene vivo.
Ausente, pero no inerte.
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