Erase una vez...
Ese pequeño tópico que le hizo volver a su niñez,
y aquel otro que le daba miedo a envejecer;
no por miedo a perecer sino por miedo a no conocer.
Un día,
ese miedo se convirtió en vida,
ese negro mutó a un bello arco iris;
aquel día triste y gris acabó con un
cálido atardecer bajo sus pies.
Ella, cansada de ver el tiempo transcurrir,
sentía que algo nuevo en su vida tenía que ocurrir.
Así que...
sentía que algo nuevo en su vida tenía que ocurrir.
Así que...
cogió su mochila de piel y comenzó a
descubrir el mundo que no quería ver
pasar detrás de una ventana.

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