Hoy no extrañas sus frías manos en tu cálida piel.
Puede que ni recuerdes el color de su tez.
¡Que extraña la vida!
Te creías conocedor de lo desconocido.
Un vidente dentro de un mundo lleno de ciegos.
Pero nunca fuiste capaz de ver lo que su mirada te mostraba.
Vas retrocediendo cada vez con mas rapidez,
¿ya se te ha olvidado ese aroma a café?
Una y otra vez creerás que eres de hierro,
que tu corazón es frío como el hielo, pero,
una vez más, te equivocas.
Loco soñador.
No piensas, pero sabes que añoras la sonrisa,
con la que sin darte cuenta un día te enamoraste.
Y, puede que empieces a extrañar sus pasos al caminar
y que odies no volver a ver su silueta pasar.
No mires al pasado.
Lo que un día dejaste ir nunca volverá a ti.

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