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Aquello que nunca conté.





Hoy no extrañas sus frías manos en tu cálida piel. 
Puede que ni recuerdes el color de su tez.

¡Que extraña la vida!

Te creías conocedor de lo desconocido. 
Un vidente dentro de un mundo lleno de ciegos. 
Pero nunca fuiste capaz de ver lo que su mirada te mostraba. 

Vas retrocediendo cada vez con mas rapidez, 
¿ya se te ha olvidado ese aroma a café?

Una y otra vez creerás que eres de hierro, 
que tu corazón es frío como el hielo, pero, 
una vez más, te equivocas. 

Loco soñador. 

No piensas, pero sabes que añoras la sonrisa, 
con la que sin darte cuenta un día te enamoraste. 
Y, puede que empieces a extrañar sus pasos al caminar
y que odies no volver a ver su silueta pasar. 


No mires al pasado. 

Lo que un día dejaste ir nunca volverá a ti. 



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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.