Haz caso al silencio,
escucha el susurro del viento...
No son las palabras las que cuentan,
son las pausas las que crean una historia.
No inventan,
no mienten,
expresan aquello que el alma siente.
Evité llorar para ser fuerte;
me reía para aparentar alegría.
Una vez más no sabía que decir
otra vez el silencio hablaba por mí.
Son las palabras las que se lleva el viento,
yo mantengo mi promesa: aquí te espero.
Te soy sincero, te echo de menos.
No me avergüenzo, no estoy contando cuentos.
¿Cómo mido la lejanía?
¿En minutos, días o segundos?
o, ¿en la distancia que hay entre tu piel y la mía?
Y aquí estoy otra vez, esperando a que regreses,
esperando a volver a echarte de menos.
Yo te esperaré,
impaciente,
pero te esperaré.
Quiero devorar las pausas que nos acompañan,
seré quien provoque una curva en tus labios
creando sonrisas imperfectas.
Una vez más te digo,
que escuches al silencio que habla por mí.
La espera no es un problema,
resuelve este rompecabezas no hagas que la espera sea eterna,
vayamos a desafiar al tiempo,
mostremos que sabemos jugar con el destino,
rompamos barreras inescrutables,
callemos a los que nos impiden avanzar.
Otra vez más te repito, cariño,
deje que el silencio sea quien hable por nosotros.

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