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El Silencio.




Haz caso al silencio,
escucha el susurro del viento...


No son las palabras las que cuentan,
son las pausas las que crean una historia.
No inventan,
no mienten,
expresan aquello que el alma siente.

Evité llorar para ser fuerte;
me reía para aparentar alegría.
Una vez más no sabía que decir
otra vez el silencio hablaba por mí.

Son las palabras las que se lleva el viento,
yo mantengo mi promesa: aquí te espero.
Te soy sincero, te echo de menos.
No me avergüenzo, no estoy contando cuentos.

¿Cómo mido la lejanía?
¿En minutos, días o segundos?
o, ¿en la distancia que hay entre tu piel y la mía?

Y aquí estoy otra vez, esperando a que regreses,
esperando a volver a echarte de menos.


Yo te esperaré,
impaciente,
pero te esperaré.

Quiero devorar las pausas que nos acompañan,
seré quien provoque una curva en tus labios
creando sonrisas imperfectas.

Una vez más te digo,
que escuches al silencio que habla por mí.
La espera no es un problema,
resuelve este rompecabezas no hagas que la espera sea eterna,
vayamos a desafiar al tiempo,
mostremos que sabemos jugar con el destino,
rompamos barreras inescrutables,
callemos a los que nos impiden avanzar.

Otra vez más te repito, cariño,
deje que el silencio sea quien hable por nosotros.

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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

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