Ir al contenido principal

Be Free.


Inhalando la última 
calada de mi cigarro, 
pensaba en lo fortuito, 
en lo improvisto. 
Miraba al abismo, 
pensando en lo infinito. 

Imágenes perecederas
La felicidad es la ausencia de miedos. 
se quedan en mi cabeza. 
Palabras no habladas,
marcaban mi alma.

Confundido mi corazón 
no atendía a la razón, 
yo hablaba de amor
él lo convertía en dolor. 

Atenea mi Diosa guerrera
salió en mi defensa, 
como jueza dictó sentencia. 

Su castigo y condena, 
mi felicidad eterna, 
sin que él pueda disfrutar de ella. 
Construirá su cárcel a raíz de mi libertad.

Obtuve mi liberación cuando comprendí,
que la felicidad efímera, 
no era la felicidad eterna. 

Probaste tu medicina, 
cuando vistes que perdías mi vida.
Cambiaron los tornos, 
perdiste el oro.

Te confiaste demasiado
ahora toca arrepentirte de tus pecados,
mientras terminaré mi cigarro 
viendo a través del humo 
tu rostro desaparecer de mi lado.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.