No la tires. No.
¡ Levántate !
Rápido. No dudes en hacerlo, un tropiezo no significa un fracaso. Piensa que la
batalla puede estar perdida, pero solo es una batalla, la guerra aun no ha terminado.
Mi mente se estaba colapsando, el corazón palpitaba como el de un caballo galopando. Intentaba mantener la calma y no perder la compostura.
Me repetía una y otra vez. ¡Tu puedes!, ¡No te rindas!.
Los nervios pueden hacer que pensemos que podemos fallar y acertar. Sin embargo, de esos posibles fallos, aprendemos y perfeccionamos. Crecemos, cada vez que nos levantamos. Nos enorgullecemos cuando conseguimos el objetivo, y, sobre todo nunca podemos olvidar que el "show" debe continuar frente a cualquier adversidad.
Siempre.
" Luce tu mejor sonrisa y cómete el mundo".

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