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Hazlo.



Por eso haz que me enamore de tu locura, de tu mentira, de tu carisma. 
Hazlo, no lo pienses. 
Haz que me enamore de tus días tontos, de tus malas resacas, de tus indiferencias incomprendidas. 
Hazlo y punto. 
Haz que me enamore de tus provocaciones, de tu odiosa mirada, de tu chulería de macarra. 
No dudes, hazlo. 

Consigue que me enamore de tu cordura, de tu mal despertar, de tu hambruna canina.

Proponte lo, no lo pienses mas. 

Por eso, haz que me enamore de tu sonrisa picara, de tu postureo sin censura, de tu sexy anatomía. 

Hazlo. 
Haz que me enamore de tu forma de cocinar, de tus palabras sin pensar, de tu frialdad. 
No titubees, hazlo. 
Haz que me enamore de tus vaciles, de tu incertidumbre, de tu encanto escondido. 
No temas, Hazlo. 

No te quedes en el intento, hazlo sin pensar y lánzate al precipicio. 


Por eso y por cada una de esas pequeñas manías y virtudes que hacen que mi vida vuelva a lucir una sonrisa, por eso, haz que me enamore. 


¡HAZLO! 

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Ahora.

No era perfecto.  Era puro nervio.  Frenético.  Un fuego intenso  que consiguió llegar a mi interior.  Y ahora.  Ahora me has arrebatado el sueño,  te has apoderado  de cada recoveco de mi cuerpo.  Ahora que has aparecido has curado heridas de guerra,  secado mis lágrimas  y ganado mi alma.  Ahora que los astros se alinean,  muestran el camino que  llevan   mis labios a los tuyos y...  se besan; se desean; se deshacen como hielo. Ahora que tus labios  y los míos sellan su amor... Ahora.  Ahora siento un corazón  que palpita al son del mío. 

Así fue.

  Tal cual.  Me planté y dije: ¡Basta! Esta no soy yo. Lo sé.  Decidí mirar a los ojos del miedo plantarle cara sin dudar. Me desnudé frente al espejo sin pudor y,  con coraje me dije a mi misma:  " El reflejo que estas viendo en el espejo, esa, esa eres tú y nadie más." Sin titubear busqué mi rostro en el reflejo del espejo, me encontré y, en un momento de lucidez recordé quien soy, quien quiero ser y quien no voy a ser.  Como ave fénix renací.  No me hice ni más fuerte, ni más valiente, ni la mejor ante nadie.  Solo recordé la mujer que soy; sin tapujos me elogie por ser capaz de desnudarme para verme a mi misma, tal y como soy.  Me alegre de desnudarme solo para mi y... para nadie más. 

Increíble.

  ¡Ahí!  Cuando se suelta la melena alza la cabeza y, sonríe.  ¡Ahí vuelve a ser ella  de nuevo! No imagina lo valiente que es  cuando da la cara sin tapar sus  errores.  Es increíble ver,  como coge valor  para volver  a reconstruirse.